Pablo Molanes Fotografía
Pablo Molanes Fotografía

Ya tenés tu vestido de novia casi listo, enviaste tus tarjetas de casamiento originales, y hasta elegiste la mesa dulce y la torta de casamiento, pero llegado el momento de preparar las lecturas bíblicas para celebrar el matrimonio, cuesta tomar la decisión. Por lo general, si el sacramento se celebra con misa, se contemplan dos lecturas, una del Antiguo Testamento y otra del Nuevo Testamento. Si no es así, entonces se debe elegir una lectura. Luego, corresponde la lectura de un Evangelio, que siempre quedará en la voz del sacerdote. Te dejamos aquí diferentes fragmentos de los tres apartados de la Biblia.

1. Primera lectura: del Antiguo Testamento

Lectura del Cantar de los cantares (2, 8-10. 14. 16a; 8, 6-7a)

¡La voz de mi amado!
Ahí viene, saltando por las montañas,
brincando por las colinas.
Mi amado es como una gacela,
como un ciervo joven.
Ahí está: se detiene
detrás de nuestro muro;
mira por la ventana,
espía por el enrejado.
Habla mi amado, y me dice:
«¡Levántate, amada mía,
y ven, hermosa mía!
Paloma mía, que anidas
en las grietas de las rocas,
en lugares escarpados,
muéstrame tu rostro,
déjame oír tu voz;
porque tu voz es suave
y es hermoso tu semblante».
¡Mi amado es para mí,
y yo soy para mi amado!
Grábame como un sello sobre tu corazón,
como un sello sobre tu brazo,
porque el Amor es fuerte como la Muerte,
inflexibles como el Abismo son los celos.
Sus flechas son flechas de fuego,
sus llamas, llamas del Señor.
Las aguas torrenciales no pueden apagar el amor,
ni los ríos anegarlo.

Lectura del libro del Eclesiástico (26, 1-4. 13-16)

¡Feliz el marido de una buena esposa:
se duplicará el número de sus días!
La mujer hacendosa es la alegría de su marido,
y él vivirá en paz hasta el último de sus días.
Una buena esposa es una gran fortuna,
reservada en suerte a los que temen al Señor:
sea rico o pobre, su corazón será dichoso
y su rostro estará radiante en todo momento.
La gracia de una mujer deleita a su marido
y su buen juicio lo llena de vigor.
Una mujer discreta es un don del Señor
y no tiene precio la esposa bien educada.
Una mujer pudorosa es la mayor de las gracias
y no hay escala para medir a la que es dueña de sí misma.
Como el sol que se eleva por las alturas del Señor,
así es el encanto de la buena esposa en una casa ordenada.

2. Segunda lectura: de las Cartas Apostólicas

Palmerita Estudio
Palmerita Estudio

De la carta del apóstol San Pablo a los efesios (5, 2. 25-32)

Hermanos:
Vivan en el amor, igual que Cristo nos amó y se entregó por nosotros, como ofrenda y sacrificio agradable a Dios.
Maridos, amen a sus mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella, para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra, porque quiso para sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, sino santa e inmaculada.
Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. El que ama a su esposa se ama a sí mismo. Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia, por nosotros, que somos los miembros de su cuerpo.
"Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, y los dos serán una sola carne". Este es un gran misterio; y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios (12, 31; 13, 1-8a)

Hermanos:
Aspiren a los dones más perfectos. Y ahora voy a mostrarles un camino más perfecto todavía.
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y de los ángeles, si no tengo amor, soy como una campana que resuena o un platillo que retiñe. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y toda la ciencia, aunque tuviera toda la fe, una fe capaz de trasladar montañas, si no tengo amor, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes para alimentar a los pobres y entregara mi cuerpo a las llamas, si no tengo amor, no me sirve para nada.
El amor es paciente, es servicial; el amor no es envidioso, no hace alarde, no se envanece, no procede con bajeza, no busca su propio interés, no se irrita, no tiene en cuenta el mal recibido, no se alegra de la injusticia, sino que se regocija con la verdad.
El amor todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor no pasará jamás.

De la carta del apóstol san Pablo a los colosenses (3, 12-17)

Hermanos:
Como elegidos de Dios, sus santos y amados, revístanse de sentimientos de profunda compasión. Practiquen la benevolencia, la humildad, la dulzura, la paciencia. Sopórtense los unos a los otros, y perdónense mutuamente siempre que alguien tenga motivo de queja contra otro. El Señor los ha perdonado: hagan ustedes lo mismo. Sobre todo, revístanse del amor, que es el vínculo de la perfección. Que la paz de Cristo reine en sus corazones: esa paz a la que han sido llamados, porque formamos un solo Cuerpo. Y vivan en la acción de gracias.
Que la Palabra de Cristo resida en ustedes con toda su riqueza. Instrúyanse en la verdadera sabiduría, corrigiéndose los unos a los otros. Canten a Dios con gratitud y de todo corazón salmos, himnos y cantos inspirados. Todo lo que puedan decir o realizar, háganlo siempre en nombre del Señor Jesús, dando gracias por él a Dios Padre.

3. Del Evangelio

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Lectura del santo Evangelio según san Juan (2, 1-11)

Las bodas de Caná

Se celebraron unas bodas en Caná de Galilea, y la madre de Jesús estaba allí. Jesús también fue invitado con sus discípulos. Y como faltaba vino, la madre de Jesús le dijo: «No tienen vino.» Jesús le respondió: «Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía». Pero su madre dijo a los sirvientes: «Hagan todo lo que Él les diga».
Había allí seis tinajas de piedra destinadas a los ritos de purificación de los judíos, que contenían unos cien litros cada una. Jesús dijo a los sirvientes: «Llenen de agua estas tinajas». Y las llenaron hasta el borde. «Saquen ahora, agregó Jesús, y lleven al encargado del banquete». Así lo hicieron.
El encargado probó el agua cambiada en vino y como ignoraba su origen, aunque lo sabían los sirvientes que habían sacado el agua, llamó al esposo y le dijo: «Siempre se sirve primero el buen vino y cuando todos han bebido bien, se trae el de calidad inferior. Tú, en cambio, has guardado el buen vino hasta este momento».
Éste fue el primero de los signos de Jesús, y lo hizo en Caná de Galilea. Así manifestó su gloria, y sus discípulos creyeron en Él.

Lectura del santo Evangelio según san Mateo (5, 13-16)

La sal de la tierra y la luz del mundo

Jesús dijo a sus discípulos:
Ustedes son la sal de la tierra. Pero si la sal pierde su sabor, ¿con qué se la volverá a salar? Ya no sirve para nada, sino para ser tirada y pisada por los hombres.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad situada en la cima de una montaña. No se enciende una lámpara para esconderla dentro de un tiesto, sino que se la pone sobre el candelero para que ilumine a todos los que están en la casa.
Así debe brillar ante los ojos de los hombres la luz que hay en ustedes, a fin de que ellos vean sus buenas obras y glorifiquen al Padre que está en el cielo.

La primera y la segunda lectura pueden ser llevadas a cabo por algún invitado si así lo desean y se debe coordinar previamente. ¿Ya pensaron en alguien? Ahora ¡manos a la obra con los souvenirs originales para regalar! y recordá probar tu peinado de novia. ¡Los días corren!