La Dulcería

La mesa principal es, sin duda, la más destacada de cualquier casamiento, por lo que es muy importante definir dónde quieren ubicarla, como también, definir quiénes la van a ocupar. Esto quiere decir que en función de su capacidad y de la interacción que quieran tener con el resto de invitados, las mesas principales pueden ser de dos tipos: rectangulares o circulares. 

Las mesas rectangulares son perfectas para colocar en un lateral del salón y, en función de su tamaño, pueden albergar un número variable de comensales. Además, resultan muy cómodas para ver lo que está pasando en el resto del salón, aunque, el problema es que limita la conversación a la persona que tengas sentada a tu lado.

Las mesas redondas se suelen situar en el centro del salón, y, por lo general, tienen capacidad para unos doce comensales como máximo, siendo ideales para charlar con las personas que quieran sentar con ustedes y les permite tener al resto de invitados más cerca. Sin embargo, les darán la espalda a los invitados que se sienten detrás. En cualquier caso, sea la mesa que elijan, debe ser visible desde cualquier punto del salón.

¿Quién se sienta en ella? Aunque para muchos novios decidir quién se sienta en la mesa principal puede parecer muy sencillo, lo cierto es que para muchos otros es un gran dolor de cabeza. Según el protocolo la mesa principal deben integrarla los novios y sus padres, que se sentarán alternando hombre y mujer. De este modo la novia estará a la derecha del novio y a su lado su papá y su mamá respectivamente. En el caso del novio es al revés, es su mamá quien se coloca a su lado y, por último, se sienta el papá. A partir de esta mesa se colocan las del resto de invitados priorizando de más cerca a más lejos, según la relación que tengan con la pareja.

Nestor Bruno Productor

Más allá de las normas establecidas, muchos novios prefieren decidir ellos cómo quieren que sean las cosas en cada momento, por eso, es cada vez más frecuente ver mesas principales compartidas también con abuelos, hermanos, incluso, sobrinos, siempre que no sean demasiado pequeños, y una opción que también es muy común cuando falta alguno de los progenitores. Asimismo hay novios que optan por sentar en la mesa principal a sus tíos o a personas que son muy importantes para ellos y que desean tener cerca el día del casamiento.

Otra opción que marca tendencia hoy en día es compartir la mesa con los amigos más íntimos o los hermanos en lugar de con los padres, que se sientan con familiares cercanos. No solo resulta una elección muy divertida, sino que en muchos casos puede ser la solución perfecta cuando algunos de los padres están separados y existen conflictos entre ellos, de esta manera se evitan posibles tensiones y todo el mundo se siente más cómodo para disfrutar del gran día como la ocasión merece.

Como pueden ver no existen límites, ustedes deciden quienes los acompañarán en un momento tan especial y del mismo modo que también decidirán la mejor ubicación del resto de los invitados.