Puede decirse que la relación de Bárbara y Ariel es producto de la era digital. Ambos se conocieron a través de Internet y fueron descubriendo cómo era la otra persona a través de un fluido y constante intercambio de emails. En ese proceso de conocimiento mutuo, se dieron cuenta de que había algo que los uniría de por vida: su pasión por el Racing Club de Avellaneda.

Y qué mejor manera de rememorar los comienzos de la relación que volver al estadio de Racing, el mismo lugar en el que se conocieron personalmente por primera vez hace 5 años para realizar una sesión de fotos preboda de lo más distendida y desestructurada. El fotógrafo de Curly Films supo retratar toda la emoción, pasión y mezcla de sentimientos explosivos que invadieron a los novios cuando pisaron el césped del estadio Juan Domingo Perón de forma espontánea y sutil, dejándolos disfrutar al máximo de la experiencia y limitándose a ser testigo con su lente del disfrute de los novios. Para la ocasión, la pareja eligió un look casual que completaron con sus respectivas camisetas del cuadro de sus sueños.

Tanto es el amor que la pareja siente por Racing Club Avellaneda que todo su casamiento estuvo inspirado en este tema: las tarjetas de invitación, la decoración del salón y hasta el look nupcial del novio en la ceremonia religiosa.

El civil fue sencillo y familiar. La novia vistió un vestido de encaje negro tres cuartos con un cinto negro a la cintura haciendo juego y el novio se decidió por una camisa manga larga celeste con un pantalón de jeans.

El casamiento por Iglesia fue algo más formal, aunque siempre conservando la esencia natural y distendida de los novios. Para este momento tan importante, la novia optó por un fino y delicado vestido cuello redondo en color blanco, con delicadisimos detalles en perlas, sobre capa en la falda y un cinto color beige que le aportaba un plus de elegancia y distinción a su look nupcial. El novio, por su parte, vistió un traje color gris oscuro de corte clásico, camisa celeste claro y corbata a rayas celestes y azul (haciendo alusión al cuadro de fútbol). Un boutonier de flores blancas completaron su estilismo nupcial.

La celebración tuvo lugar en la casa de campo Los Laureles que completó su servicio con un exquisito catering compuesto por típicos platos argentinos que fueron el deleite de todos los invitados al enlace.

Y de esta forma Ariel y Bárbara dieron un paso más en su relación, el más importante hasta el momento, compartiendo con todos sus seres queridos la felicidad de estar juntos, el amor que los une y sus grandes pasiones: Racing y Argentina.