Desde la Edad Antigua, en el Imperio Romano, fue tradición entregar un anillo en símbolo de compromiso a la persona con la que se fuera a contraer matrimonio. La costumbre se mantiene intacta en el tiempo, pero sin lograr escapar a los avances de las épocas y generaciones, la estética y metodología que usa para la creación de las joyas, se ha ido actualizando. Te proponemos un repaso sobre los hitos que caracterizaron cada década del último siglo.

 


En 1910, la preferencia en general era por anillos de oro dorado con un diamante en solitario, mostrando sencillez y delicadeza. Según las encuestas, este corte y estilo, se encuentra entre los favoritos de las mujeres.

Diez años más tarde, la montura evolucionó hacia un diseño de joyería eduardiana. Este período fue reflejado en la joyería de diamantes y de perlas adornada con esmeraldas, rubíes y otras piedras preciosas brillantes. Los modelos de anillos que se podían apreciar eran minuciosamente decorativos.

Hacia 1930 se hicieron presentes las señales del Art Déco, con piezas muy sofisticadas. Los diseños eran geométricos, con diversas combinaciones de colores y patrones abstractos.

En 1940 se produjo un boom del oro blanco, y hubo un regreso hacia el estilo de los años veinte. Los anillos eran piezas altamente trabajadas, y con mucho nivel de detalle.

La década siguiente vuelven a ponerse de moda el oro amarillo y el oro rosa, en contraste con el platino; época de la cual se pueden conseguir piezas muy hermosas e inusuales, por el trabajo en el metal, así como en las piedras.

Hacia los años 60's se regresó al diamante en solitario pero con cortes llamativos y elegantes, diferentes al redondo, como el esmeralda, pera, marquesa y corazón. El platino continuó siendo uno de los metales preferidos.

En 1970 se llevaban las monturas en oro con diamantes de varias tallas, diseñados haciendo juego con la alianza de matrimonio. Se trataba de diseños muy llamativos y recargados.

Hacia 1980 el diamante del anillo solía verse rodeado por otro par, en corte baguette que lo escoltaban y enfatizaban su brillo.

En los 90's, el diamante central debía estar acompañado por dos piezas laterales. El corte radiante era la opción más solicitada.

Transcurrida otra década, el anillo con piedra de corte princesa sustituyó a la piedra central tipo solitario, añadiendo diamantes en micropavé en los brazos.

Cerca del 2010, con la búsqueda permanente de la innovación y la originalidad se vieron cada vez más los anillos con diamantes en colores fuera de lo común.

Finalmente el corte “Halo” o “al aire”, representó la preferencia en la brecha temporal entre los años 2010 y 2015.

Del estilo de la época que sea, lo interesante es lo que esta reducida joya representa: ni más ni menos que el compromiso y la voluntad de una persona de dedicarle su vida a otra. Remitirse a este sentido, te ayudará a disfrutar más cada mirada que le des al anillo que luzcas en tu mano izquierda. ¡A soñar con tu preferido, y el momento en que te toque decir “Sí”!