Mailen y Lautaro son el ejemplo de las parejas que comienzan siendo amigos y que, con el paso de los años, van descubriendo que allí hay algo más. Se animaron al amor, se animaron a dar el sí y a elegirse para siempre, construyendo día a día una relación fuerte, basada en el respeto y la admiración por el otro. Como no podía ser de otra manera, tuvieron una preciosa boda, con ellos como perfectos protagonista de una novela de amor.

Se conocieron cuando todavía eran muy chicos, en la secundaria. No puede hablarse de amor a primera vista, porque tardaron algunos años en darse cuenta que eran el uno para el otro. Pero la amistad que tenían sirvió para formar un fuerte lazo, que se mantiene intacto hasta el día de hoy. Sus personalidades se conjugan muy bien, puesto que los dos se autodefinen como personas muy simpáticas, alegres y pendientes de todas las personas que los rodean.

Una propuesta verdaderamente romántica

Si bien habían conversado acerca de casarse, cuatro años después de que empezaron a ser novios, Lautaro le pidió matrimonio a Mailén de manera muy romántica. Se sentaron en una plaza, que los había visto muchas veces pasear por ahí, donde Lautaro le entregó un libro, que contenía fotos de muchos momentos vividos. Al final del libro, en un “falso fondo”, estaban los anillos. Con mucha emoción, Lautaro le pidió a su novia que fuese su esposa. Confesó que venía pensando la propuesta hace mucho tiempo, hasta que encontró el momento ideal. Una propuesta sencilla y verdaderamente auténtica.

El 10 de marzo de 2018 fue la fecha elegida para dar el "Sí" frente a sus seres queridos. El encuentro tuvo lugar en la casa de campo La Señalada, y el reportaje fotográfico estuvo a cargo de Karin Schönhals.

Una boda a puro impulso de amor

Si bien no contaban con muchos recursos económicos, la ayuda de todos sus familiares y amigos fue la que permitió que tengan una boda realmente soñada. Eso es lo que más se destaca de su historia de amor: el cariño que todo su entorno siente hacia ellos, que se manifestó en una boda que salió gracias a la colaboración de todos. Muchos los ayudaron a pintar maderas para la decoración, otros ayudaron en la búsqueda del salón. Ellos, como creyentes, creen que Dios tuvo mucho que ver que todo saliera perfecto.

Un estilo rústico y vintage

La pareja siempre tuvo claro que quería un casamiento al aire libre, que combine los estilos rústicos y vintage. ¡Y lo consiguieron a la perfección! Se casaron en una hermosa estancia, donde lo que primó fue la naturaleza. Fue perfectamente acompañada con un estilo romántico y rústico, con tonalidades que iban desde los blancos a los azules, pasando por el bordó.

Utilizaron carteles con originales frases de sus propias definiciones de amor, a las que combinaron con cajones de madera pintados por ellos mismos, donde incluyeron sus souvenirs y otros recuerdos para los invitados, adornados con tela de arpillera y flores naturales.

Para la fiesta, jugaron con máscaras de los personajes de sus series preferidas, a la vez que sonaba de fondo una música tranquila, que fue la que eligieron especialmente. Toda su boda fue la expresión de un estilo descontracturado, muy creativo y personalizado.

Un look personalísimo

Para el vestuario, también fueron muy originales. Mailén diseñó su propio vestido, con su tía que es modista. Si bien admite que no estuvo decidida desde un primer momento, lograron un look realmente soñado: en composé con el estilo de la boda, Mailén lució un vestido sencillo en encaje, con una falda con poco volumen y una espalda abierta extremadamente sensual. Para el peinado, eligió un semirecogido con trenzas, algunas ondas y flores naturales. ¡Una preciosura!

Por su parte, Lauti prefirió un traje azul oscuro, con zapatos marrones, muy descontracturado y perfectamente combinado con los colores de la decoración de la boda.

Una ceremonia realmente especial

Con la importancia que tiene Dios en su vida, la ceremonia religiosa fue muy sentida, ya que además la celebró un pastor amigo de la pareja. Cada uno de ellos leyó sus votos, y fue un momento de mucha emoción, pero también de mucha risa, una de las características principales de esta pareja. El civil se realizó también el mismo día, mientras caía la tarde en la hermosa estancia donde se realizó la boda.

Tal como su amor, la boda de Mailén y Lautaro fue una muestra de felicidad, de disfrutar los buenos momentos y la muestra de que los amigos y la familia son importantísimos para celebrar un momento trascendental como éste. Ni la lluvia que cayó por momentos pudo opacar tanta felicidad. ¡Les deseamos lo mejor para su nueva vida!