Laura e Ignacio querían imprimirle un toque muy personal a su casamiento, y decidieron hacerlo desde la sesión de fotos anterior a la boda. Fue clave poder trabajar su visión con su equipo de fotógrafas, para que trasladan el espíritu que se proponían a las capturas, que no sólo sirvieron de decoración en el gran día, sino que fueron adelanto para los invitados a través del “save the date”. Te contamos todos los detalles para que te inspires y empieces a soñar cómo será tu propia experiencia.

Luly y Nacho se conocieron en San Miguel cuando eran muy pequeños, porque sus familias eran amigas de toda la vida. Su relación se discontinuó durante una época que la familia de ella decidió mudarse, y retomaron contacto recién al regreso.

Estuvieron cuatro años de novios, incluso experimentando la convivencia, antes de dar el “sí, quiero”. Durante el primer viaje a Europa de la pareja, fue cuando la muy romántica propuesta de matrimonio de Ignacio llegó, situados al lado de la torre Eiffel, en la ciudad del mundo preferida por Laura. Inspirados en el amor, en ese contexto soñado, y queriendo extenderle esa emoción a sus invitados, fue que quisieron que toda la temática de la boda tuviera aires vintage parisinos.

Buscaron en Internet un lugar natural y tranquilo, con varios paisajes diferentes. Mucha vegetación, aire libre, las vías que los conducirían a una vida juntos, y una estación de trenes. Las fotógrafas de Curly Films fueron las responsables de conseguir referencias de películas antiguas, recomendar los globos, valija, canasta de picnic y demás accesorios, haciéndolos sentir una contención y una interpretación totalmente mancomunada de lo que querían expresar. Bosque, caminos, árboles, un diario de viaje, juegos con una cámara de fotos vintage, posibilitaron fotos frescas y espontáneas, donde se los ve distendidos, auténticos y enamorados. El recurso de sostener una pizarra con un mensaje, combina las nuevas tendencias con la simpleza que buscaban. La ropa tampoco estuvo librada al azar. Buscaron ropa de época, invocando su esencia viajera, cómoda y vintage. Ella optó por vincha, un vestido a lunares de colores alegres, saco negro y zapatos con plataforma al tono; él vistió camisa rayada celeste, pantalón bordó con tiradores y zapatos náuticos.

Así lograron tomas súper personalizadas, que los representaban y con las que sus expectativas estuvieron más que cumplidas. Usaron algunas para la invitación, buscando ya darles pistas a sus invitados de la temática vintage francesa con la que se encontrarían en la boda. En la fiesta había fotos de esta sesión para recibir a los invitados, un libro de firmas con hojas viejas y al lado una torre Eiffel. Todo simple, pero con mucho glamour parisino.