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Casamientos

Kim y James: una boda de ensueño entre la nieve y las nubes

El pequeño pueblo de Cortina d’Ampezzo en los picos de los Alpes fue el escenario perfecto para una boda donde el blanco invernal fue el gran protagonista.

Es normal que todas las parejas elijan la temporada estival para casarse, para disfrutar del calor y el buen tiempo. Pero siempre hay alguien que sueña con algo diferente para su gran día y también hay muchas ventajas para casarse en invierno.

Una boda en la nieve siempre es un evento raro y excepcional. Kim y James fueron esos novios que no coincidían con la idea de romanticismo de la mayoría de las parejas.

Ellos buscaron en el frío de los Alpes, un lugar inusual pero lleno de encanto, a una gran altura, exactamente 2.400 metros, en el marco incomparable de Cortina d'Ampezzo. Entre las montañas y el pueblo, los esquiadores, el sol y la nieve, en ese paisaje etéreo, Kim y James se dieron el "sí".

La novia comenzó el día con la sesión de peluquería y maquillaje; contando con la presencia de sus padres en todo momento, quienes la mimaron como a una princesa.

Una vez maquillada y peinada, Kim al fin lució su hermoso vestido. La novia se decidió por un modelo confeccionado con encaje, de escote straples y corte evasé, con un toque muy personal: una cinta de seda rosa anudada a la espalda que ceñía la cintura y hacía juego con los tonos de las flores de su ramo.

En cuanto a los zapatos, la novia calzó unos peep toes de raso, con detalle de pedrería, para la ceremonia y unas botas, acordonadas de color marrón, para andar sobre la nieve.

James, el novio, también acompañado por sus padres, se puso el traje gris marengo que decidió vestir el día de su boda. En cuanto al resto del atuendo, optó por una camisa blanca, contrastada con una corbata negra lisa y unos zapatos marrón oscuro.

La primera parada fue en el teleférico "Arrow in the Sky", que los llevó a unos 1.800 metros de altura, en el corazón de las pistas de esquí y en la hermosa terraza del refugio “Col Druscie” donde la ceremonia civil se llevó a cabo al aire libre .

La decoración de la terraza del refugio estaba decorada de forma minuciosa, siendo acogedora y con muchísimo encanto: sillas de madera con almohadones estampados y mulliditos, mantas para combatir las bajas temperaturas, corazones y otros elementos DIY… Y un hilo musical, acorde al contexto, de la mano de un dúo que hizo sonar la melodía de un violín y un arpa.

Por supuesto había viento y estaba muy fresco, pero la emoción de la pareja y la belleza del paisaje hizo que todos olvidaran la incomodidad del clima.

Luego del brindis retomaron el teleférico para subir aún más alto, hasta “Tofana”, un sitio único, para lograr unas fotos realmente encantadoras.

Aprovechando un día soleado y la atmósfera evocadora de los picos nevados, la pareja consiguió un reportaje fotográfico digno de contextualizar un cuento de hadas; para ello, confiaron en el criterio y estilo de Francesco Brunello y Alessandro Ghedina.

Ya en el pueblo, el banquete, realizado en el famoso Hotel Ancora, fue generoso e incluyó “bombardino”, una bebida típicamente italiana. Por supuesto, terminó con la torta nupcial, que fue clásica y de crema blanca.

Esta maravillosa pareja nos han mostrado que el amor, rodeado de una atmósfera tan singular y única ¡puede brillar más aún!