Manu Mora

En realidad no hay tanto por lo que preocuparse. Tu novia es la persona que conocés, y con la que decidiste compartir tu vida, en los momentos buenos y malos. Básicamente ya sabés sus preferencias, susceptibilidades y cómo ayudarla a sobrepasar situaciones de indecisión o estrés. Basta con mantener una comunicación fluida y poder tener presente por qué eligieron embarcarse en el proyecto de organización de una boda, que puede ser más que vertiginoso. Te damos tips para que repases y te sientas más confiado para salir airoso.

Las mujeres de por si son más sentimentales y pasionales que los hombres, te sirve tenerlo en cuenta porque tal vez la elección de algún detalle del casamiento a vos te de igual, mientras que para tu novia representa un tema sobre el que quiera conocer tu pensar y sentir. Si no tenés opinión formada respecto de lo que te plantea, al menos creala haciendo empatía con su preocupación, así la decisión puede ser compartida. Verás que algo en lo que no hubieras ni reparado puede constituirse en un punto de conversación y encuentro. Ella seguro lo valorará.

Si tu novia te pregunta qué estás pensando y tu respuesta va a ser “en nada”, tenés que saber que esto es difícil de comprender para las mujeres, que siempre tienen muchas cosas en mente; más aún en fechas cercanas a un gran evento que están organizando. Que te dispongas a escuchar lo que ella está pensando, es un lindo gesto. Probablemente puedan bromear respecto de los conflictos, para descontracturar, y luego tratar de encontrar respuestas juntos. Los puntos de intercambio son no sólo fundamentales, sino que también muy buen ejercicio para el resto de la vida que tienen por compartir.

Si ella te cuenta algo que le preocupa, nunca minimices su sentir. Que se encuentre comprendida y contenida es esencial. Tal vez charlándolo, ella misma llegue a la conclusión de que no se trataba de algo tan grave, si realmente no lo era. Ser siempre sincero es el mejor consejo que puedas seguir. Cuando pida tu opinión, encontrá la manera de, respetuosamente, hacerle saber tu verdadero parecer. En caso contrario, las confusiones pueden potenciar su complicación y llevarte a situaciones que no desees, y que no hubieses pensado.

Tratá de cumplir con sus expectativas. Si no las conocés, animala a que te las cuente. Seguro le va a encantar que la escuches contarte cómo sueña que sea la vida juntos. Eso también dará lugar a que se alineen los planetas, y evitar desilusiones basadas en idealización.

Sé proactivo a la hora de manifestarle tus sentimientos. Este es un reclamo que muchas mujeres suelen tener. Si ya sabés que le encanta que la mimen, o que le demuestres tu amor con ciertos gestos de consideración y cariño, en la medida de lo posible, hacelo. No tienen que ser regalos ni cosas complicadas, tal vez basta con mensajes durante el día, alguna llamada, una golosina de regalo o un cumplido resaltando su ropa o peinado nuevo. Complacerla y verla feliz a raíz de tu accionar, te va a hacer también a vos, retroalimentando la relación. 

Estar comunicados y en contacto real es la clave para entenderse mutuamente, y disfrutar sin presiones innecesarias. No hay recetas mágicas ni fórmulas complejas. Amarse, respetarse y hablar todo.