Pocos días después de encontrarse por Tinder, Claudia y Santiago concertaron una cita que fue de lo más entretenida y agradable. Pese a los nervios del primer encuentro, entre charla y charla hablaron acerca de sus vidas, compartieron los viajes que habían realizado y sintieron que estaban hechos el uno para el otro. Los dos descubrieron muchas cosas en común que los unían y, conectaron tanto ese día que, tres años después, empezaron con los preparativos para casarse. Finalmente, dieron el sí el 17 de diciembre de 2017, y el reportaje de su casamiento estuvo a cargo de Pablo Vega Caro.

Una mágica proposición en las alturas

Aunque ellos ya sabían que se iban a casar en diciembre del 2017, todavía no habían vivido el esperado momento de la pedida. Seguro que nunca olvidarán ese mes de mayo en Tailandia cuando, en el bar de una de las torres más altas del mundo, llegó la proposición de matrimonio. Un momento realmente especial y único para los dos, que vivieron emocionados frente a las impresionantes vistas de la ciudad de Bangkok.

Un imprevisto caótico, pero gracioso

El día de la boda empezó algo accidentado: un corte de luz en los cuartos donde, por separado, Santiago y Claudia se estaban arreglando para la ceremonia fue lo que ocasionó un momento de mucho caos y nervios, pero también unos minutos divertidos. Todos ayudaron a Claudia a esconderse de Santiago. Él, estando a oscuras, no sabía muy bien para dónde ir, ¡menos mal que no se la cruzó a Claudia! Además, en ese instante, se estaban haciendo las fotos del getting ready y el vestido estaba fuera del cuarto, por lo que tuvieron que ir rápidamente a buscarlo para evitar que Santiago lo viera. Para la pareja fue toda una odisea no encontrarse en ese momento, pero finalmente salió todo bien.

El look de los novios

Además de ser el lugar de la pedida de matrimonio, Tailandia fue la inspiración de Santiago para hacerse el traje de novio a medida. Regresó a Buenos Aires con el moño, los gemelos y todo listo para estrenar su traje el gran día.

La historia de Claudia fue un poco distinta. A pesar de comprarse las telas en Tailandia para hacerse el vestido a medida, había otro modelo en Buenos Aires que la estaba esperando para conquistarla. Así fue como Claudia aún sigue conservando las telas del país asiático, pero aún así, muy enamorada y feliz de probarse diferentes modelos de vestidos hasta dar con el vestido de sus sueños.

Una ceremonia de día y de estilo rústico

Claudia y Santiago se definen como una pareja moderna y de pocas tradiciones. Por eso eligieron festejar en el mismo lugar la ceremonia religiosa y la recepción. El sitio elegido fue Los Cipreses, una quinta pintoresca revertida de madera, estilo cabaña, rodeada de parque y naturaleza, lo que siempre habían soñado.Tanto para Santiago como para Claudia la ceremonia fue uno de los momentos más emotivos del casamiento. Además, era la primera vez que vivían una boda en la familia, ninguno de los hermanos se había casado todavía. Fue una experiencia nueva tanto para los novios como para los padres de ambos. Después hicieron la recepción en el mismo lugar techado, que los protegió de la lluvia y del frescor de la mañana. Al mediodía el clima estuvo estupendo y disfrutaron de un calor agradable y nada excesivo.

Un menú halagado, unos invitados de lujo y una fiesta perfecta

La fiesta se celebró en Cipreses II y superó todas las expectativas. La comida fue espectacular y muy halagada por los invitados, quienes bailaron y disfrutaron junto a Claudia y Santiago protagonizando unas fotos divertidísimas del gran día. Todo salió tal y como esperaban y quedaron muy contentos por la atención y el servicio del lugar.

Una exótica y descansada luna de miel

Una vez pasado el gran día, Claudia y Santiago buscaron sin agencia de viajes un lugar poco concurrido para relajarse y desconectar de todos los meses tan ajetreados previos al casamiento. No querían pensar en nada y, por eso, eligieron la modalidad del all inclusive para un disfrute y una desconexión total. Los ya marido y mujer eligieron la provincia de Samaná, que está ubicada en la costa atlántica de República Dominicana. Allí pasaron los días de su luna de miel rodeados de playas de arena blanca, aguas cristalinas y naturaleza. Quedaron encantados con la cercanía de la gente y lo serviciales y atentos que fueron con ellos, pero todavía más fascinados con las bebidas y las delicias autóctonas que no pararon de disfrutar.

¡Felicitaciones a los recién casados!