Filmyco

Si querés encargar tu vestido de novia a un o una modista, hay algunos detalles que deberás tener en cuenta, para que conseguir lo que siempre soñaste no se convierta en una odisea. Debés elegirlo en base al estilo de tu boda, cómo estará vestida tu pareja o hasta cómo combinar con ese peinado de novia del que ya te enamoraste. No se puede empezar ni a mandar las invitaciones de boda si todavía no sabés que vestido querés, ¿verdad?

Elegir un vestido a medida es una elección de muchísimas novias argentinas, puesto que todas quieren lucir con modelos creados especialmente para ellas. Pero para obtenerlo, es fundamental conseguir una modista que atienda todas tus necesidades, que escuche lo que querés, y sobre todo, que tenga experiencia.

Pedir referencias antes de contratar a alguien

Pablo Macaro Fotografía

Seguramente tenés una amiga que se casó el año anterior y te encantó cómo quedó la confección de su vestido. Si sabés que su modista hizo un buen trabajo, pedile el número, porque tenés la confianza de que hace buenos trabajos y podrá confeccionar ese vestido de novia corto que tanto te gustaría usar en tu boda. Si ninguna de tus amigas cercanas tiene algún número, pedí referencias por otro lado, o mirá trabajos anteriores de la modista, para que tengas la certeza de que te gusta su manera de trabajar.

Elegir modistas acordes a tu presupuesto

Dos Anillos

Como es de esperarse, hay diseñadores y modistas que se dedican exclusivamente al mundo de las bodas, por lo que ya son reconocidos y por lo tanto, cobran de acuerdo a su experiencia y a la excelencia de sus trabajos. Deberás prever estas cuestiones, ya que puede gustarte como trabaja una modista, pero está fuera de tu presupuesto. A no desesperar, que siempre hay alguien que podrá ofrecerte un producto que se ajuste a tu presupuesto.

Tener una idea más o menos clara de lo que se quiere

Ou Clock

Hay novias que sueñan desde chicas con llevar un vestido de novia con encaje, por lo ya no deben hojear cientos de revistas para ver su modelo preferido. Esto favorece mucho la comunicación con la modista, pues podrás explicarle exactamente lo que querés.

Y si todavía no lo tenés muy en claro, seguro sabés, por ejemplo, el tipo de corte o el escote. Conversalo con el o la modista para que te asesore sobre qué podría lo mejor para vos, de acuerdo con tus gustos personales. Quizás sea ese vestido de novia sencillo que siempre pensaste que no era para vos…

Compará estilos y precios

Si no tenés ninguna modista predilecta, salvo que sea amor a primera vista, no te decidas por alguien en la primera consulta. Charlá con varias modistas, comentá tus intenciones, y compará los presupuestos de cada uno de ellos. También es importante el feeling que sientas, porque eso hará fluir la comunicación. Imaginate que si querés un vestido de novia de famosa, debés tener mucha confianza para explicar por qué y cómo lo querés.

Hablar sobre todo

Olga Martínez

Tu modista sabe qué es lo mejor para tu figura y tu estilo, pero si tenés dudas o algo claramente no te gusta, no te lo guardes. Nada es más importante que lucir impactante y segura el día de tu boda, por lo que ante cada mínima inquietud, hablá con tu modista y decile lo que pensás respecto de tu vestido.

El tiempo y la organización, un eslabón fundamental

Studio Des Reves

Para evitar cualquier percance que pueda surgir con el vestido, lo mejor es que comiences de seis a nueve meses antes a diseñarlo y elaborarlo. En ese plazo de tiempo, pactá con tu modista cuáles serán los días de pruebas y cuántos días tardará para posibles modificaciones. Al menos una semana antes del día B debe estar en tus manos, para que puedas hacer una prueba en conjunto con el peinado con trenzas fáciles y no haya ninguna sorpresa.

Diseñar, pensar, y probarse ese vestido que te enamoró desde el primer momento será uno de los procesos más lindos y divertidos por el que atravesarás en la preparación del casamiento. Las emociones estarán también a flor de piel, y seguro llorarás desde que manden las tarjetas de casamiento hasta que des finalmente el sí. ¡A cada momento con intensidad!