Ali Alonso Fotografía

Las tradiciones nupciales están fundadas en la historia o en creencias populares. Algunas se mantienen, como los souvenirs de casamiento; otras se modifican, como el blanco radiante de los vestidos de novia y otras tienden a desaparecer, como los dijes de las tortas de casamiento sencillas. Aunque la tradición de no ver a la novia tiene un trasfondo más bien histórico, la costumbre sigue vigente pero con una cuota de romance y misticismo.

1. De la historia

En la época antigua el matrimonio se establecía como un contrato entre el padre de la novia y el novio, en el que se ponían sobre la mesa los títulos y las fortunas de ambas partes. Durante la Edad Media surge el “amor cortés” como forma sincera y noble de relacionarse, aunque se mantenía en secreto porque los matrimonios eran aún concertados por las familias. En el siglo XVI, el acuerdo parental se introduce como norma en la mayoría de los países europeos.

Nicolas Resille

2. El amor y el matrimonio

La historia de los casamientos no resulta un camino llano. La institución matrimonial ha pasado por distintos estamentos desde la antigüedad. Incluso llama la atención que en la Edad Media se hayan mostrado más libertades que en la época moderna. Que el amor haya conquistado el vínculo matrimonial es un efecto bastante reciente, ya que los casamientos arreglados eran la forma institucionalizada, y el amor y el matrimonio eran antónimos por naturaleza.

3. Tradición o superstición

Posiblemente, de la época de los matrimonios concertados, llega la tradición vigente en las bodas de que los novios no se vean antes del enlace. Hasta ese momento muchas parejas ni siquiera se habían conocido antes y el temor era que alguno de los contrayentes cambiara de opinión porque la futura pareja no resultaba lo que se había imaginado. Por el lado de la superstición, que el novio viera el vestido de novia sencillo antes de la boda podía resultar en “mala suerte”, por ello todo el secreto en torno al look de novia.

Juanjo Bueno

4. Hoy en día

En una actualidad llena de paradojas, la unión por amor convive con otras formas de enlaces arreglados o consensuales, que siguen muy vigentes en ciertas regiones del mundo. Los tiempos modifican algunas tradiciones y afianzan otras. De los mitos que rodean las ceremonias matrimoniales, la vestimenta y las imágenes de tortas de bodas, que el novio no pueda ver a la novia agrega cierto misticismo al casamiento y muchas parejas eligen continuar con la tradición, aunque ya no cargue con la creencia antigua.

5. El efecto sorpresa

Es el toque romántico y místico el que prevale para las parejas actuales. Los novios eligen no verse para aumentar el efecto sorpresa e intensificar las emociones de todo un auditorio que está expectante a la entrada de la novia con su vestido de novia con encaje y un look nupcial pensado al detalle, peinado recogido clásico o de cabello suelto más desenfadado. Es como si el novio la viera por primera vez y todos los invitados fueran testigos de ese encuentro.

Nico Guantay Fotografía

6. Si la ansiedad puede más…

Suele pasar que los nervios de un momento tan trascendental pueden más que la paciencia para llegar hasta el altar, mirarse a los ojos y comprobar que todo está por suceder. En ese caso, para los que quieren seguir al pie de la letra la tradición, pueden reunirse con ojos vendados o a través de una puerta y darse las manos para llevarse mutua tranquilidad. Para las parejas menos convencionales, una nueva costumbre importada nos trae el “first look”, pero ello queda para otra ocasión.

Aunque las bodas están en evolución constante, como las tarjetas de casamiento, los arreglos florales y los souvenirs originales, sin dudas la tradición de no ver a la novia aporta sorpresa, mística y romanticismo a un momento tan mágico como encantador.