Jaco y Belén tienen un comienzo de película. Se conocieron en 2013 a bordo de un crucero en el mar Mediterráneo. Jaco había solicitado una extensión de su contrato y Belén comenzaba la temporada europea. Con un fondo de mar azul y mágicas playas, los jóvenes cruzaron sus caminos en una instancia de sus respectivos contratos laborales en un barco y no imaginaron que de allí en más sus vidas seguirían unidas a pesar de la distancia. Así comenzaron su bella relación.

1. A la distancia

Belén es de Mar del Plata y Jaco, de Johannesburgo. El principio de su historia se caracterizó por los momentos de distancia física que debieron sobrellevar en la época que compartieron como novios. Sin embargo, a pesar de que no existen fórmulas exitosas para llevar adelante un amor a la distancia, Jaco y Belén encontraron la fortaleza necesaria para seguir apostando por el reencuentro luego de cada despedida, aplicando su filosofía de amor, “querer es poder”.

2. Porto de Galinhas

En las playas brasileñas de piscinas naturales, arrecifes de corales, arenas blancas y aguas color esmeralda, en 2016 Jaco le pidió matrimonio a Belén. Imaginemos la cena romántica a la luz de las velas que los novios disfrutaron en alguno de los restaurantes pintorescos de este pueblo de origen pesquero y que deben guardar entre sus recuerdos más adorados.

3. Entorno de árboles añosos

Con una naturaleza autóctona, el entorno de la quinta Perpiñán en Mar del Plata fue el sitio elegido para celebrar una boda tan soñada como la de Jaco y Belén. Rodeada de árboles añosos, la casa quinta perteneció a doña Petrona de Gandulfo y fue renovada con un aire francés que combina las nuevas instalaciones con el entorno de jardines frondosos. Tiene todo lo necesario para asociar el casamiento con la belleza natural. El reportaje fotográfico estuvo a cargo de Pablo Andrés.

4. Ceremonia de la arena

Como Jaco y Belén profesan diferentes religiones, eligieron celebrar con la ceremonia de la arena que fusiona las individualidades en un todo único. De esta forma, personalizaron su enlace con tierra o arena de sus propios terruños y muchas lágrimas de felicidad para encontrar la esencia de la unión matrimonial. La ceremonia de la arena resignifica el aporte de cada uno al vínculo que queda unido y ya no se puede separar.

5. La celebración

Todos los familiares y amigos se encontraron en la quinta Perpiñán para festejar a la pareja. La buena energía y la alegría se esparcían por los diferentes espacios de la celebración. Con una oportuna planificación de un año, la pareja se aseguró de que todo anduviera sobre rieles el día de la boda. Solamente la traducción de los documentos de Jaco les llevó algo más de energía y tiempo.

6. La decoración

A ambos les encantan los detalles sencillos, naturales y rústicos. Ellos mismos elaboraron muchos de los elementos de la boda y le imprimieron sus gustos personales al evento. Con una pareja tan aventurera, las banderas de sus propios países y los viajes se convirtieron en detalles nupciales. Los indicadores de las mesas estaban formados por fotos de la pareja en diferentes paisajes, vinculados a una postal de los lugares que conocieron juntos.

7. Canción para la novia

Jaco es músico y escribió una canción para dedicarle a su novia en este día tan importante. Con las imágenes de un video muy emotivo que traía a la memoria el tiempo compartido en pareja, la letra de la canción resonaba en los oídos de los invitados para cerrar una nueva cita del amor en que todo es posible a pesar de las distancias. Esta vez él engalanado con un traje azul y ella con un vestido de novia con unas delicadas flores que enmarcaban su silueta.

Hoy Jaco y Belén resaltan el apoyo incondicional de sus seres queridos y sus amigos más cercanos, que los acompañaron en los momentos más duros de las distancias obligadas por las diferentes circunstancias. Ahora los espera una hermosa luna de miel en Tailandia, en el corazón del sudeste asiático. ¡Que sean muy felices!