Puede que uno de los objetivos luego de casarse sea empezar una familia. O quizás la están empezando antes de dar el gran sí. En cualquiera de los casos, es normal sentirse con miedos si serán padres primerizos, básicamente porque no existen recetas para ser padres perfectos. No obstante, disfruten cada momento del embarazo, tanto como disfrutan elegir sus tarjetas de casamiento, probarse modelos de vestidos de novia o de mirar modelos de souvenirs de casamiento. ¡Luego viene la hermosa experiencia de ser papás!

Permitirse equivocarse

Nada en la vida prepara a las personas para ser padres. Pueden recibir consejos de sus familiares, leer libros y hasta recibir ayuda profesional. Pero lo cierto es que será un camino lleno de errores y aprendizajes, y está bien que así sea. Por lo tanto, es necesario quitarse las cargas y exigencias sobre la existencia de una “paternidad perfecta”. Cada padre quiere lo mejor para sus hijos en camino, y es ese deseo el mejor instructivo para enfrentar la nueva y hermosa experiencia que se acerca.

Organización y ayuda mutua

Una vez que el bebé llegue, todo va a cambiar. Los tiempos parecerán siempre insuficientes y la exigencia de atención que conlleva un recién nacido ocupará la mayor parte de su tiempo. Por esto, será fundamental que entre ambos puedan compaginar sus actividades diarias y sus trabajos con el cuidado del bebé. Ambos deben cuidarse desde el amor que se sienten y ser solidarios si el otro necesita descansar y tomarse un respiro. Organicen horarios de cuidado, dividan las tareas de la casa y las que tienen que ver con el bebé; solo de esa forma harán un verdadero trabajo en conjunto.

Las decisiones son de ustedes

Es normal que aquellas personas que ya han sido padres quieran darles consejos sobre cómo encarar la paternidad, sobre todo en los primeros meses cuando los bebés necesitan atención 24/7. Si bien siempre deben ser bien recibidos los consejos que estén formulados desde el amor y las ganas de ayudar, quienes deciden cómo criar su hijo son ustedes, por lo que no teman “desobedecer” opiniones ajenas.

Contemplen el presupuesto

La llegada de un hijo modificará su economía familiar diametralmente. La compra de pañales, ropa, leche, cuna, cochecito y tantos otros objetos deben ser contemplados en un presupuesto bien determinado y armado meses antes de que nazca el bebé. Intenten comprar lo necesario, teniendo en cuenta que crecen rápido: excesiva cantidad de ropa y pañales de recién nacidos son gastos innecesarios.

Tengan en cuenta que también pueden presentarse gastos extraordinarios, por lo que sería cauto que preparen un fondo de emergencia, ante cualquier eventualidad.

Organizar el casamiento y esperar un bebé

Una situación que les puede suceder a muchas parejas es esperar un hijo mientras se encuentran preparando su boda. En esta situación no es mala idea contar con una ayuda extra para los preparativos del casamiento, especialmente para que puedan dedicarse a disfrutar cada momento del embarazo y, por supuesto, dejar todo listo para la llegada del bebé.

Para evitar estresarse, dejen días libres de actividades casamenteras y hagan un plan en conjunto como ir al cine, salir a comer afuera o un viajecito de fin de semana. Mientras puedan, mantengan estas mismas distracciones cuando ya haya nacido el bebé. ¡Les vendrá muy bien a todos descansar y salir de la rutina!

El consejo más importante es que enfrenten la tarea de ser padres con mucho amor, entre ustedes y para su bebé. Es la receta más infalible de todas. Ese mismo que los llevó hoy a estar eligiendo entre tortas de casamiento y estar enviando invitaciones de bodas debe manifestarse mil veces replicado en quien será la muestra más grande del triunfo de su relación: su hijo.