El 2016 trajo consigo un concepto novedoso en celebraciones de casamientos que más que una tendencia es una filosofía de vida: el slow wedding. Este tipo de festejo consiste, básicamente, en la celebración de la unión matrimonial de los novios de manera austera y sencilla, lejos de los formalismos y exigencias impuestas por el protocolo o las tradiciones de antaño.

La finalidad del slow wedding es disfrutar del casamiento desde el minuto 0, sin prisas ni condicionamientos. Al liberarse de la carga de tener que organizar el mejor evento del año, los novios que optan por este tipo de casamiento viven los meses previos a la boda relajados y felices, libres del estrés propio de la organización de un evento de grandes dimensiones. Lo que realmente les importa a los amantes de esta tendencia es disfrutar de la celebración del amor de manera auténtica, natural y espontánea.

Por sus características, el escenario perfecto para llevar a cabo una slow wedding suele ser un sitio al aire libre, como por ejemplo: una casa quinta, la playa o el jardín de la casa de algún familiar.

Pero lo más bonito de este estilo de eventos es, indudablemente, la total libertad de acción que otorga. Cada pareja puede ir realizando los preparativos de su casamiento a su propio ritmo, sin prisas ni agobios y priorizando la calidad a la cantidad de detalles que deseen sumar para obtener como resultado una celebración sencilla, cercana y súper personalizada.

Principales detalles a tener en cuenta para planificar una slow wedding

La novia debe lucir un look cómodo y sencillo, en el que prime la naturalidad. De forma que un vaporoso vestido de líneas sencillas junto a un maquillaje en tonos nude y un peinado natural con corona y ramo de flores ¡serán la apuesta perfecta! Y, continuando con la premisas de la comodidad, las novias slow le dicen adiós a los tacos imposibles para calzarse en unos comodísimos zapatos planos.

Las fiestas slow wedding se caracterizan por no tener un gran número de invitados, dándole prioridad al núcleo más cercano de familiares y amigos de la pareja. Además, siendo fieles a esta filosofía, los invitados tienen libertad total para ir vestidos de la manera que más les plazca. En los casamientos slow wedding ¡no existen las etiquetas!

La decoración puede ser tan variada como la imaginación y las posibilidades de los novios así lo permitan, siendo los detalles vintage o DIY los más adecuados para la ocasión. Regla que también se aplica para la comida que se sirva en la fiesta: la misma puede ir desde un simple aperitivo a una deliciosa comida casera hecha por la familia de los novios.

En definitiva, las bodas slow wedding están hechas desde y con el corazón, y su principal finalidad es celebrar el amor de dos personas junto a sus seres queridos, de manera sencilla y fieles al estilo y personalidad de los novios. Y todo lo que se hace con tanto sentimiento, se transforma en único e inolvidable.