Gonzalo Rizzi Fotografía

Sobra decir que buscar el vestido de novia es un asunto complicado, porque elegir solo uno para el gran día entre los millones de modelos que hay no es nada fácil. Que si escote palabra de honor, que si con la espalda al aire o no, con breteles o sin ellos, clásico o moderno... Algunas novias tienen la suerte de saber desde hace mucho tiempo cuál es el vestido ideal para dar el "sí, quiero" mientras las otras mortales se vuelven locas buscándolo. Pero estando en una tesitura o en la otra, no hay novias que no se salven de comprender las siguientes realidades sobre su búsqueda:

1. El primer vestido que te pruebes no será el definitivo 

¡Cómo leés! Hay amores a primera vista pero no significa que te vaya a pasar con el primero que te pruebes. Es obvio que puede suceder, pero solo pasa en muy contadas ocasiones. La cantidad de vestidos que te llegás a probar puede sobrepasar la veintena, pero no desesperes, porque más tarde o más temprano vas a encontrar el vestido con el que irás hacía el altar. 

2. Desearás con todas tus fuerzas encontrarlo

Se puede decir que encontrar el vestido es más difícil que encontrar pareja. Sí, hasta ese nivel podemos asemejarlo, ya que el definitivo tiene que convencerte 100%, hacerte sentir mariposas cuando lo tengas puesto, estar cómoda con él y obviamente que vaya acorde con la temática o ambiente de tu casamiento. 

Desde el día que te hagan la pregunta de “¿querés casarte conmigo?” vas a estar pensando en encontrar tu vestido para el gran día. 

Karin Schönhals

3. Te repetirás: "prohibido probarme un vestido que se sale del presupuesto"

Todas las novias lo saben, probarse un vestido que se salga del presupuesto está prohibido porque corrés el riesgo de enamorarte de él y que se convierta en tu amor platónico. Así que antes de decir: "sí, me lo pruebo", pensá si vale la pena hacerlo; ¿enamorarte y rechazarlo por falta de presupuesto? No, gracias. Eso puede ocasionar que compares cada uno de los vestidos posteriores con aquel que no podés pagar. ¡No te arriesgues!

4. Elegir uno entre tantos modelos te volverá un poco loca 

Los diseñadores lo ponen muy difícil porque hay un millón de modelos de vestidos increíbles para elegir. Te pasarás días, semanas, incluso meses mirando catálogos de vestidos de novias, hasta el punto de que te colapsarán tantas posibilidades. Tomáte tu tiempo, la paciencia tiene que ser tu mejor amiga en esos momentos. 

5. No dejarás de pensar en los complementos y el look beauty

A la búsqueda del vestido se le suman la de los complementos perfectos para acompañar tu look nupcial, el tipo de peinado y maquillaje, los zapatos, etc. ¡Tranquila!, una vez que tengas el vestido verás la luz al final del túnel, porque será él quien te dé las pautas de hacia dónde tenés que ir. 

Filmyco

6. Una vez que lo tengas, vas a querer ponértelo una y mil veces

Se trata del vestido de tu gran día, por ese motivo tendrás ganas de ponértelo una y otra vez para volver a decirle ¡sí, este es el vestido de mi casamiento! Y si lo tenés todavía en la modista, te vas a consolar viendo sus fotos para convencerte todavía más de que es el vestido ideal.

7. La espera se te hará eterna 

Tenerlo te hará sentir que estás más cerca de dar ese gran paso de tu vida. Paciencia, disfrutá de cada momento que te regala organizar un evento de ese calibre, porque serán únicos e inolvidables.